28 agosto 2012

POR LAS TIERRAS DE PACO RABAL.......

Fotografía
Hace poquito tiempo que estuve andurreando por estas tierras entre Lorca, Mazarron y Aguilas en esta zona del mediterráneo murciano, me siento muy atraído por este lugar ya sea por sus playas o por su tranquilidad recorriendo esas carreteras serpenteantes entre barrancos y ramblas secas.

Esta mañana bien temprano decido coger la autovía de Almeria- Vera para desviarme hacia Cabo Cope y disfrutar de un amanecer exclusivo, ya que sopla viento del suroeste y parece mas limpio todo el horizonte pudiendo observar muchos puntos de referencia de la zona en lo que a montañas se refiere.

Cojo la vieja carretera que une Ramonete con Calabardina y en el collado donde ya se aprecia la Marina de Cope paro el coche y a disfrutar del amanecer...

El resto de la mañana fue un bonito paseo por el cocon de Cope y así poder admirar desde lo alto el trozito de costa virgen que aun queda en la región de Murcia y que unos cuantos políticos e intereses económicos se quieren cargar, se ve que no han aprendido de los puñeteros Polaris (ciudades fantasma) yo solo espero que no se lleve a cabo , por que si lo hicieran se cargarían lo mas bonito que guarda esta región, y ya estuvo a punto de plantarse en este mismo lugar una central nuclear allá por los 70....

AQUI OS DEJO LA PUBLICACION DE MIGUEL ANGEL RUIZ DEL BLOG LOS PIES EN LA TIERRA DE LA VERDAD DE MURCIA


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El Camino Nuclear, junto al Bar El Pocico, que baja hasta las playas de la Marina de Cope. :: ALFONSO SOLER
Imposible no asociar el terremoto de Lorca con el colapso de la central de Fukushima y el intento de construir una planta atómica en la Marina de Cope en 1973
‘Los terrenos de la nuclear’, o simplemente ‘la nuclear’, es como llaman todavía al borde costero de la Marina de Cope los vecinos de Águilas que tienen más de 40 años. Hay quien reproduce el latiguillo sin tener muy claro cuál es su origen, porque las generaciones que han venido detrás no dan crédito a que en los primeros años 70 se planteara la construcción de una central al borde mismo de la playa, en el centro de un frente marítimo llano y virgen de 10 kilómetros de extensión delimitado por Cabo Cope y el Lomo de Bas. En el espacio comprendido entre estos dos hitos geográficos formidables podría estar funcionando ahora mismo una central nuclear como la de Garoña (Burgos) si toda la comarca no se hubiera levantado entonces contra la voluntad del Gobierno de Franco, cuyos tecnócratas comenzaban a desplegar un ambicioso programa para construir plantas atómicas por toda la geografía nacional.
El terremoto que sacudió Lorca la semana pasada y el también trágico precedente del seísmo de Japón y el efecto devastador del posterior tsunami en la central de Fukushima obligan a mirar unas décadas por el retrovisor. ¿Qué hubiera pasado si Hidroeléctrica Española –la actual Iberdrola– hubiera construido finalmente la central?
Una pregunta difícil de responder, pero que estos días se hacen miles de personas en Águilas, en Lorca, en Mazarrón... El terremoto del miércoles pasado hizo temblar las casas de Calabardina, la urbanización que linda con la Marina de Cope, junto al cabo, aunque ningún edificio sufrió daños. El movimiento sísmico más fuerte del último medio siglo en una comarca acostumbrada a los temblores porque se asienta sobre uno de los conjuntos de fallas más activos de Europa, y donde sin embargo estuvo a punto de construirse un reactor BWR, como el mismo que ha causado en Fukushima la mayor tragedia nuclear desde Chernobil.
El movimiento social que logró parar el proyecto, y que supuso el nacimiento del ecologismo en España como movimiento organizado, estuvo liderado por el ingeniero aguileño Pedro Costa Morata, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid y Premio Nacional de Medio Ambiente, y que hace cuarenta años trabajaba en la empresa que levantaba la central de Lemóniz. Sabía por tanto qué tipo de industria amenazaba con instalarse en las solitarias calas de su pueblo. Con el apoyo decisivo del actor Paco Rabal, con el que estaba emparentado, y de otros animosos ‘activistas’, como el profesor y escritor lorquino Pedro Guerrero, inició una campaña que terminó con el rechazo a la planta de los ayuntamientos de Águilas, Lorca, Mazarrón y del municipio almeriense de Pulpí. Cuatro alcaldes franquistas que se pusieron del lado de sus respectivos pueblos.
Cancelado el proyecto –el de Águilas y otros 26 reactores más–, de la central queda sólo el recuerdo de esos días inciertos y una malla de pistas que se abrió para hacer accesibles todos los rincones de la Marina de Cope. Por eso es posible usar aún el Camino Nuclear, una pista ancha que desciende hasta las dunas fósiles y las playas, al extenso llano donde ramonean las cabras, se cultivan lechugas y estos días corretean los alcaravanes.




Posted on by diego garcia | 1 comment

1 comentario:

  1. Esas Calas de Cabo Cope y todo el entorno son preciosas, no deberiamos dar lugar a que todo eso se destruya, pero los políticos siempre hacen lo que les da la gana. Una pena. Saludos

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